La generación renovable global marca un récord histórico y amplía la brecha con los combustibles fósiles

La generación eléctrica renovable alcanzó en 2024 el mayor crecimiento de su historia reciente y consolidó una distancia estructural frente a las fuentes fósiles.

Los datos del informe Renewable Energy Statistics 2026 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) muestran que la producción de electricidad limpia creció 9,8%, mientras que las tecnologías no renovables avanzaron apenas 1,4%, una diferencia que confirma el desplazamiento progresivo de la generación convencional en la matriz global.

Con este desempeño, las renovables aportaron 31,7% de toda la electricidad mundial, equivalentes a 9836 TWh, impulsadas por la expansión simultánea de la energía solar y la eólica. El crecimiento se sostiene sobre un ciclo de inversión acelerado: en 2025 se incorporaron 693 GW de nueva capacidad renovable, lo que elevó la potencia global a 5,2 TW, equivalente al 49,5% de toda la capacidad eléctrica instalada del planeta.

El avance, sin embargo, no es suficiente para cumplir las metas internacionales de descarbonización. IRENA advierte que, para que la electricidad cubra el 35% de la demanda final de energía en 2035, la participación renovable en la generación eléctrica deberá pasar del 31,7% actual a 78%, lo que implica multiplicar por 2,5 el peso de las tecnologías limpias en la próxima década. La advertencia se alinea con la lectura institucional sobre la necesidad de acelerar la electrificación en edificios, transporte e industria.

El crecimiento presenta una distribución geográfica heterogénea. Asia volvió a ser el principal motor renovable del mundo, con una generación de 4589 TWh, un aumento del 14,3% interanual impulsado por la expansión solar y eólica.

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Europa produjo 1758 TWh (+7,2%), América del Norte alcanzó 1535 TWh (+5,8%) y América del Sur llegó a 1047 TWh (+2,9%). Aunque su volumen absoluto es menor, Oriente Medio registró el mayor salto porcentual, con un incremento del 17,3%, reflejo de proyectos solares de gran escala en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. África, Eurasia, Oceanía y Centroamérica también mostraron avances, con tasas entre 3,4% y 11,9%.

Para IRENA, el crecimiento renovable es ya un componente de seguridad energética global. La electricidad limpia reduce la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles, mejora la resiliencia de los sistemas eléctricos y fortalece la competitividad industrial.

Naciones Unidas coincide en el diagnóstico, pero advierte que el financiamiento climático debe expandirse para que la transición avance con mayor velocidad en países en desarrollo, donde la brecha de inversión sigue siendo significativa.

Aunque en 2025 las renovables representaron 85,7% de toda la nueva capacidad eléctrica instalada, frente al 92,7% del año anterior, la tendencia estructural se mantiene: las tecnologías limpias continúan creciendo a un ritmo muy superior al de las fuentes convencionales y consolidan su protagonismo en la matriz energética mundial.

El desafío es escalar ese crecimiento a niveles compatibles con los objetivos climáticos, en un contexto donde la electrificación se convierte en el eje central de la política energética global.

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