La Ley de Desarrollo Local (ex de Proveedores Mineros) es un culebrón de nunca acabar en San Juan. Y está dando capítulos con sordina, en vísperas de la gran feria a la que irá mucha gente de afuera a presentarse y buscar negocios en la promocionada minería.
Desde que asumió el gobierno a fines de 2023, el delfín de Roberto Basualdo que ha superado a su promotor rompiendo con la hegemonía peronista de José Luis Gioja y Sergio Uñac. El gobernador Marcelo Orrego se propuso con su equipo aprender de minería y ordenar las cosas de otra manera. Esta ley forma parte del rumbo fijado.
En las provincias es difícil abstraerse de las tentaciones. Una muy en boga en los años justicialistas fue la de hacer empresas estatales para retener áreas y obtener una renta adicional para el Estado por esa vía. En San Juan, la creación se llama Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), que frecuentemente es noticia por licitar áreas metalíferas, no tanto por ser la titular de los derechos mineros del distrito Veladero, la mina de oro más grande del país.
El verdadero entuerto que heredó Orrego fue la proliferación de proveedores mineros locales, con un rasgo distintivo, la multiplicación de cámaras empresariales, en la provincia y en los departamentos, algunos de cuyos dirigentes, en diferentes épocas justicialistas, viajaban con frecuencia a Buenos Aires como consultivos de la política nacional.
QUID DE LA CUESTIÓN
Por estrategia y/o convicción, Orrego y sus espadas, Gustavo Fernández (Ministro de Producción) y Juan Pablo Perea (Ministro de Minería) han llevado adelante el proyecto de desarrollo de proveedores mineros.
A las mineras en operación (Veladero, Gualcamayo, Casposo y Hualilán) no les gusta la idea. Sostienen que cuando venga el gran alud o tsunami de inversiones habrá lugar para todos, los de adentro y los de afuera.
Y que cualquier cupo, como los 90/10 o los 70/30 de otras provincias, no hacen más que ahuyentar inversiones
Los proveedores la cuentan según cómo les vaya. Algunos de los foráneos que trabajan en San Juan lo hacen desde hace años, con sucursal y razón social propias. Otros dicen que se les allanó el camino formando alianzas permanentes o algunas UTEs para tener licencia social, cupos, etc.
En los despachos globales de las mineras escuchan los informes de sus gerentes en Argentina. Y ya eniaron mensajes de No Nos gusta en forma pública y por privado.
No quieren que el gobierno les digite quienes serán sus suppliers pero también saben que a la hora de la licencia social o el respaldo equis, como le ocurrió ahora a Vicuña en Guandacol (La Rioja) es importante lucir ratios y nombres de compre y empleo local.
Como las recordadas tropas del general Alais de Semana Santa del 87 o el conteo electoral de la elección peruana de estos días, el proyecto de Ley de Desarrollo Local es una fruta que nunca termina de madurar.
– ¿Ustedes forman parte de la rueda de consultas?, preguntó CLUBminero a algunas de las mineras nucleadas en la Cámara Minera de San Juan (CMSJ), hoy conducida por las máximas figuras del tandem Vicuña-Barrick.
– Sí, no, ni, o sea, digamos… ha sido más o menos la respuesta.
Pero otros miembros de la CMSJ, los proveedores, que significan el 40% del padrón de socios, hablan de frecuentes contactos en los cuales de discuten ejes.
Siete llaves. El gobierno provincial no muestra en formato legislativo, con presentación y artículos ningún borrador de la ley.
Pero hay minutas de lo que se habla y negocia, con pistas firmes hacia donde se quiere ir. Al pie de estas líneas compartimos una de las últimas, sino la más reciente. Una remake con modificaciones de lo que trascendió en el primer semestre del año pasado. Cómo pasa el tiempo.
Que incluye, por ejemplo, entre tantas cosas, una alusión al porcentaje de 80/20 de compre y empleo local. Justo lo que no quieren las mineras.
El gobierno sanjuanino explica a las mineras, en la provincia y en sus meetings en el extranjero que la ley no es una amenaza, sino una póliza de seguro, un certificado de licencia social.
Algo similar le dijo el ministro Fernández a las «fuerzas vivas» de Calingasta la semana pasada, con foto con empanadas que lucían estupendas.
Recientemente Kuky Pérez, en Tiempo de San Juan, recordó prehistorias de compre argentino, cuando Jorge Mayoral y la sustitución de importaciones impulsada por Guillermo Moreno tenía su traducción o extensión a la política de las provincias, prácticas de protección y algún capitalismo de amigos. Cosas como la pandemia, mejor olvidarlas.
Hoy el escenario es otro, el RIGI es un verdadero peak shaving. Afeitó los picos de falta de competitividad y situó a la Argentina en competencia fiscal con Australia, Chile y Perú (sic).
Y hay otro 80/20, en este régimen, para traer bienes de capital sin bolsones de corrupción de coimas al 15% como los que hoy insinúan las tapas de los diarios de las SIRAs y los ulteriores bonos BOPREAL al final de Alberto-Massa.
-«Ustedes tienen que contratar sanjuaninos ¿qué parte no entendieron?», dicen que dijo un funcionario a las mineras.
– «Siempre que se pueda, con todo gusto», dicen que le dijeron mientras compartían (otras) empanadas.
Hay un montón de cosas que se pueden comprar en la Argentina. Hacerlas es otra cosa porque la desindistrialización es un fenómeno notable. La pulseada será permamente. En la tierra de Sarmiento hablan de hasta US$ 20.000 millones de inversiones en una década.
Continuará.