Energías renovables: el dato que explica por qué la crisis energética mundial podría haber sido mucho peor sin ellas

La crisis energética mundial vuelve a ocupar los grandes titulares tras el conflicto en Oriente Medio. El encarecimiento del gas y del petróleo ha reactivado todas las alertas sobre la dependencia energética de muchos países.

Sin embargo, hay un elemento que ya está amortiguando parte de ese golpe. Se trata del reciente crecimiento de las energías renovables, que está reduciendo la necesidad de generar electricidad con combustibles fósiles.

Energías renovables: su papel real en la crisis energética

Un informe realizado por el centro de análisis Ember señala que la reciente expansión de las energías renovables ha tenido efectos visibles en el mercado energético. Y es que la electricidad procedente de los parques eólicos y las plantas solares ha reducido la presión sobre el gas.

Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, la producción procedente de estas fuentes ha evitado que se generen alrededor de 330 teravatios-hora de electricidad con gas. Esa cifra refleja el peso que ya tienen estas tecnologías.

Este volumen de electricidad equivale a un ahorro potencial superior a 40.000 millones de dólares. Sin esa aportación, el impacto económico de la crisis energética habría sido mayor para muchos países importadores de combustibles fósiles.

Energías renovables y seguridad energética

El aumento del precio del petróleo y del gas en las últimas semanas ha puesto sobre la mesa un problema que se repite desde hace varias décadas: la dependencia exterior de muchos países para obtener energía.

Los expertos señalan que ampliar la presencia de las energías renovables reduce ese riesgo. Además, las instalaciones solares o eólicas suelen requerir menos tiempo para entrar en funcionamiento que muchas infraestructuras tradicionales.

Como explica el analista de Ember Kingmill Bond: «Las energías renovables ofrecen a los importadores una vía real hacia la seguridad energética, una solución menos costosa, de implementación más rápida y libre de restricciones geopolíticas».

Energía solar y eólica: crecimiento sin precedentes

El crecimiento de la energía solar en los últimos años ha sido especialmente rápido. Según los datos del informe, en 2025 se añadieron en todo el mundo 814 gigavatios de potencia solar y eólica. La suma de ambas tecnologías ya supera los 4 teravatios de capacidad instalada. Dentro de ese total, la solar concentra la mayor parte, con cerca de 2,9 teravatios al cierre del año 2025.

La eólica también sigue ampliando su presencia y alcanza aproximadamente 1,3 teravatios. Aun así, estas fuentes todavía están lejos de dominar el sistema energético mundial.

Así se reparte hoy en día la energía en el mundo, según los datos del Instituto de Energía sobre la producción comercial en 2024:

  • Petróleo: 33,6%.
  • Carbón: 27,9%.
  • Gas natural: 25,1%.
  • Nuclear: 5,2%.
  • Renovables: 8,2%.

Dentro de ese 8,2% de energías renovables, alrededor del 2,7% corresponde a energía hidroeléctrica y el 5,5% agrupa la eólica, la solar, la biomasa, la geotermia y los biocombustibles.

Qué indica el estudio de Ember

El aumento de la capacidad solar y eólica demuestra que el cambio energético está en marcha, aunque todavía queda mucha distancia hasta que estas tecnologías ocupen el primer puesto en la producción mundial.

Mientras tanto, su aportación ya tiene consecuencias tangibles. La electricidad generada por las energías renovables está evitando un mayor consumo de gas en plena crisis energética y reduciendo parte del impacto económico.

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