Un cambio tras la caída de Maduro
El movimiento de Washington se produce luego de la captura y extracción del depuesto gobernante Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero de 2026, un hecho que aceleró las gestiones de compañías internacionales ante el gobierno estadounidense.
El origen de las sanciones petroleras
Las sanciones al sector petrolero venezolano fueron impuestas en 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a toda la industria energética venezolana bajo la órbita de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La decisión se tomó tras la reelección no reconocida de Nicolás Maduro en 2018, y supuso un fuerte impacto sobre la capacidad del país para exportar crudo y acceder a financiamiento e inversiones internacionales.
Posteriormente, durante la administración de Joe Biden, se implementó una licencia amplia que permitió mayores exportaciones de petróleo venezolano. Sin embargo, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca el año pasado, esa autorización fue revocada como parte de una estrategia de presión sobre el régimen de Maduro.
Bloqueo y caída de exportaciones
El endurecimiento de la política estadounidense incluyó también un bloqueo naval en diciembre, que contribuyó a reducir de manera significativa las exportaciones de crudo desde Venezuela.
Ese escenario cambió tras los acontecimientos de enero. Luego de la captura de Maduro, Washington manifestó su intención de aliviar sanciones selectivas con el objetivo de facilitar un acuerdo de suministro de petróleo venezolano a Estados Unidos.
En paralelo, se mencionó un plan de reconstrucción de u$s100.000 millones para la industria petrolera venezolana, destinado a recuperar la capacidad productiva del sector.
Qué busca la licencia general
Según prevén expertos citados en el sector, la eventual licencia general apuntaría a eliminar cuellos de botella burocráticos, brindar mayor claridad regulatoria y acelerar el ingreso de capital internacional.
La medida se enmarca en un giro pragmático de la administración Trump hacia una cooperación energética más estrecha con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, actualmente en funciones en Caracas.
De concretarse, la licencia permitiría a las empresas operar sin necesidad de tramitar autorizaciones individuales ante la OFAC, lo que reduciría tiempos y costos para proyectos de inversión en uno de los países con mayores reservas de crudo del mundo.