YPF reconfigura su matriz de rentabilidad: el salto del shale y la salida de campos maduros disparan el EBITDA a máximos de la década

Los resultados financieros de YPF correspondientes al ejercicio 2025 arrojaron un EBITDA ajustado de US$ 5.009 millones, lo que representa no solo un crecimiento interanual del 8%, sino el registro más alto de los últimos 10 años.

Este hito financiero cobra particular relevancia al analizar el contexto macroeconómico: se logró absorber de manera íntegra una caída del 15% en el precio internacional del crudo Brent. Para comprender la dinámica detrás de esta rentabilidad récord, es necesario diseccionar la estrategia dual que la operadora aceleró durante el último año: la concentración intensiva de capital en Vaca Muerta y la depuración de su portafolio convencional.

La anatomía del EBITDA récord: menos barriles caros, más eficiencia

El motor principal que apalancó el crecimiento del EBITDA Ajustado fue la drástica reducción en los costos operativosfundamentalmente impulsada por el Plan AndesAl desprenderse de activos maduros, YPF eliminó de su ecuación operaciones que demandaban un costo de extracción de US$ 26,0 por barril equivalente (BOE).

Esta salida estratégica, combinada con el aumento del volumen no convencional, permitió que el costo de extracción global de la petrolera se desplomara un 26% interanual, promediando los US$ 11,6/BOEEl salto cualitativo es aún más notorio en los bloques clave de Vaca Muerta (shale oil core-hub), donde los costos de extracción tocaron niveles de hipercompetitividad internacional, manteniéndose en apenas US$ 4,4/BOE.

Si bien la venta de activos no estratégicos —como la cesión del 50% de Profertil por US$ 635 millones— generó una inyección sustancial de caja y amortiguó pérdidas en la línea de “Otros resultados operativos”, estas ganancias extraordinarias (US$ 335 millones en el caso de la petroquímica) fueron excluidas del cálculo del EBITDA AjustadoEsto confirma que los US$ 5.009 millones reflejan un desempeño operativo recurrente y genuino, traccionado por el ahorro masivo en los yacimientos y no por una inyección de capital por liquidación de activos.

A esto se sumó un factor clave en el segmento del Downstreamlas refinerías operaron a un nivel récord de procesamientoEn el cuarto trimestre, la utilización alcanzó el 99%, procesando 335 kbbl/d, la marca más alta de los últimos 15 añosEsto, respaldado por sólidos márgenes de rentabilidad (crack spreads) y precios locales de combustibles alineados a las paridades internacionales, blindó los ingresos de la compañía ante la debilidad del crudo.

Vaca Muerta: consolidación operativa y salto exportador

Durante 2025, el no convencional acaparó el 72% de las inversiones totales de YPF, que se llevaron aproximadamente US$ 3.200 millones de un CAPEX total de US$ 4.477 millones. Los resultados en el terreno ratifican que Vaca Muerta es hoy el núcleo operativo indiscutido de la petrolera:

  • Producción creciente: La extracción de shale oil promedió los 165.000 barriles diarios, marcando un alza interanual del 35%El desempeño de cierre de año fue aún más agresivo: en diciembre se bombearon 204.000 barriles diarios, superando con holgura el target de 190 kbbl/d fijado por la compañíaActualmente, el shale ya representa el 70% de todo el crudo que produce YPF.
  • Velocidad y eficiencia: Las mejoras de ingeniería de pozo son evidentes. YPF quebró sus propios récords perforando a una velocidad promedio de 341 metros por día y completando 287 etapas de fractura por set mensual en el último trimestre.

  • Aseguramiento de reservas: La agresividad en la actividad de terminación de pozos impactó de lleno en los libros. Las reservas probadas (P1) de shale en la formación neuquina crecieron un 32% interanual, trepando a 1.128 millones de barriles equivalentesHoy, casi 9 de cada 10 barriles de reserva de YPF (el 88%) provienen del no convencional, ostentando una robusta tasa de reemplazo de 3,2x.

  • Apertura de mercados: La saturación positiva que genera Vaca Muerta forzó la apertura sostenida hacia el exterior. A fines de 2025, la operadora cerró un contrato de exportación de largo plazo (hasta 2033) con la chilena ENAP para enviar alrededor de 32 kbbl/d de crudo no convencional.

Los balances de YPF confirman una transición completada. La compañía logró compensar de forma íntegra el declino de los yacimientos convencionales mediante una ejecución de alta intensidad en Vaca Muerta. Al depurar ineficiencias y concentrar capital en la roca madre, YPF no solo maximizó su rentabilidad actual, sino que consolidó la plataforma estructural para apalancar megaproyectos inminentes, como el oleoducto VMOS y el desarrollo del GNL.

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