Distrito Vicuña: Entre el potencial binacional y el freno legislativo

El Distrito Vicuña, el gigantesco clúster de cobre que une a San Juan con Chile a través de proyectos como Josemaría y Filo del Sol, ha presentado formalmente su plan de desarrollo binacional para 2026. Sin embargo, el optimismo técnico choca con la realidad política local: la Ley de Proveedores Mineros continúa frenada en la legislatura y el esquema de regalías ha quedado bajo la lupa de los organismos de control.

Este distrito tiene el potencial de producir más de 500.000 toneladas de cobre anuales, posicionando a la región como un actor clave para la transición energética global, pero la falta de un marco normativo claro para las empresas locales genera incertidumbre sobre cuánto de ese valor quedará realmente en suelo sanjuanino.

El desafío de la integración binacional: La operación de Vicuña depende estrictamente del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile. Este marco permite que personal, maquinaria y suministros crucen la frontera con agilidad, tratando al yacimiento como una unidad operativa única a 4.000 metros de altura.

No obstante, las cámaras empresariales locales denuncian que, ante la falta de una ley que obligue a la contratación de servicios provinciales, los grandes contratos de infraestructura corren el riesgo de ser capturados por empresas externas, desaprovechando la capacidad instalada en San Juan para obras de alta complejidad en cordillera.

Regalías y el impacto del RIGI: El debate sobre las regalías ha tomado una nueva dimensión tras la implementación del RIGI. Mientras que el distrito promete una inyección masiva de divisas por exportaciones, el Gobierno de San Juan y los sectores industriales locales buscan asegurar que el esquema de aportes no se diluya y que se traduzca en obras de infraestructura eléctrica y hídrica para la provincia.

La transparencia en la liquidación de estas regalías es hoy el punto de mayor fricción, en un momento donde el cobre es visto como el “nuevo petróleo” y el mundo observa con atención la estabilidad jurídica de los proyectos de clase mundial en el Cono Sur.

La Visión de Runrún Eléctrico

Vicuña es el examen final para la minería argentina. Tenemos el recurso, tenemos el interés de los mercados eléctricos mundiales, pero nos falta la sintonía fina legislativa. No se puede pretender una transición energética global sin asegurar primero la sustentabilidad del proveedor local.

Si la Ley de Proveedores sigue durmiendo en los cajones, corremos el riesgo de que el cobre se vaya y solo nos queden las huellas en la montaña. Es hora de blindar el “compre local” para que el desarrollo sea tan real como el mineral que exportamos.

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