Startup alemana instala el primer sistema de calefacción por hidrógeno sin emisiones para climatizar 1.000 m³ con una unidad de 10 kW.
- Calefacción industrial sin llama.
- Hidrógeno como fuente térmica directa.
- Cero CO₂, cero NOx, cero partículas.
- Sistema híbrido con bombas de calor.
- Menos picos eléctricos, menos costes.
- Instalación real, no prototipo.
El primer sistema de calefacción por aire con hidrógeno catalítico ya funciona en condiciones reales
La empresa alemana HYTING ha puesto en marcha lo que ya puede considerarse un hito para la descarbonización térmica: el primer sistema de calefacción por aire impulsado por hidrógeno catalítico instalado en un cliente real. No se trata de un piloto de laboratorio ni de una demostración controlada, sino de un equipo operativo que ya aporta calor en un entorno industrial.
La instalación se encuentra en la nueva planta de producción de bombas de precisión de Flusys GmbH, en Offenbach (Alemania). Allí, una unidad de 10 kW cubre los picos de demanda térmica de un espacio industrial de aproximadamente 1.000 metros cúbicos, utilizando hidrógeno suministrado por un proveedor cercano. Sin combustión, sin llama visible, sin emisiones contaminantes.
Calor industrial sin combustión: cómo funciona la tecnología
El corazón del sistema es un proceso catalítico sin llama. El hidrógeno reacciona con el oxígeno presente en el aire ambiente sobre un catalizador sólido, liberando calor de forma controlada. No hay combustión convencional, no se alcanzan concentraciones inflamables de hidrógeno y el único subproducto es vapor de agua.
Esto elimina de raíz problemas habituales de los sistemas térmicos tradicionales: emisiones de CO₂, óxidos de nitrógeno y partículas finas, además de riesgos asociados a llamas abiertas o altas temperaturas localizadas. El resultado es un sistema térmico limpio, estable y pensado para operar durante miles de horas sin degradación apreciable.
La robustez no es una promesa comercial. Un ensayo independiente de 2.500 horas, equivalente a unos 10 años de uso real, validó la durabilidad del generador sin fallos ni desgaste en componentes críticos. A ello se suma la certificación conforme al Reglamento de Aparatos de Gas (GAR), un paso clave para su despliegue en entornos reales.
Por qué el hidrógeno encaja en la calefacción industrial
La calefacción de edificios comerciales e industriales sigue siendo uno de los grandes puntos ciegos de la transición energética. En muchos casos, la electrificación total no es viable: redes eléctricas limitadas, picos de demanda muy elevados y costes crecientes por potencia contratada complican el escenario.
Aquí es donde el hidrógeno puede jugar un papel específico y realista. No como sustituto universal, sino como solución para cubrir picos térmicos. El sistema de HYTING está pensado para integrarse en esquemas híbridos, trabajando junto a bombas de calor, redes de calor residual o procesos industriales existentes.
La lógica es sencilla. La bomba de calor cubre la carga base, operando en su rango más eficiente. El sistema de hidrógeno entra solo cuando la demanda se dispara o cuando las temperaturas exteriores reducen el rendimiento eléctrico. Menos sobredimensionamiento, menos inversión inicial, menos penalizaciones por demanda eléctrica. Desde el primer día.
Flexibilidad, modularidad y adaptación a edificios existentes
Uno de los puntos fuertes de esta tecnología es su diseño compacto y modular. Las unidades pueden combinarse para aumentar potencia y adaptarse tanto a instalaciones nuevas como a rehabilitaciones, un aspecto clave en el parque industrial europeo, donde gran parte de los edificios no fueron diseñados para sistemas eléctricos intensivos.
Además, el sistema no impone una única vía tecnológica. Puede coexistir con calor residual industrial, sistemas eléctricos, redes térmicas locales o futuras fuentes renovables de hidrógeno. No bloquea decisiones futuras. Algo poco habitual.
Un paso pequeño en potencia, grande en significado
Los 10 kW de esta primera instalación no buscan impresionar por tamaño. Su valor está en otra parte. Demuestran que el hidrógeno puede utilizarse de forma segura, eficiente y limpia para generar calor por aire en entornos reales, sin esperar a grandes infraestructuras ni a cambios radicales en los edificios.
La próxima instalación comercial está prevista para el primer trimestre de 2026, lo que indica que la tecnología ya ha superado la fase experimental y entra en una etapa de validación progresiva en distintos contextos.
Potencial
El verdadero valor de esta tecnología está en su uso estratégico, no masivo ni indiscriminado. Como complemento inteligente a sistemas eléctricos eficientes. Como solución transitoria para edificios difíciles de electrificar. Como forma de aprovechar hidrógeno local que, de otro modo, no tendría salida térmica.
En un escenario de transición energética realista, el calor limpio también necesita soluciones híbridas. Sistemas que reduzcan emisiones hoy, no dentro de veinte años. Que funcionen con la infraestructura existente. Que no obliguen a elegir entre eficiencia y viabilidad económica.
Este primer sistema operativo no resuelve todo. Pero abre una puerta concreta. Y a veces, eso es justo lo que hace falta.